El primer americano


Jim Pomeroy, camino de su increíble victoria en el Circuito del Vallés.

La más bella historia de la Pursang la protagonizó un piloto con apenas 20 años a los mandos de una Mk6 prácticamente de serie. Durante el invierno de 1973, John Grace, responsable de la filial de Bultaco en Estados Unidos, envió a Europa a un joven fichaje a disputar el Mundial de motocross. Había completado una brillante temporada en su país y Grace insistía a don Paco: “Jefe, le gustará. Además, lo he contratado por un par de camisetas…”. Tras hacer la pretemporada en los exigentes circuitos de Bélgica regresó en primavera a España para disputar la primera prueba del Campeonato del Mundo y cuando obtuvo el mejor tiempo en los entrenamientos, todos pensaron que había sido un error de cronometraje. Se dio la salida y llegó a la primera curva en medio del grupo, pero en el primer paso por meta ya era líder, provocando el delirio del público que abarrotaba el histórico circuito del Vallés, cerca de Barcelona. Ese desconocido piloto era Jim Pomeroy, que espoleado por la afición puso tierra de por medio con sus perseguidores y no miró hacia atrás hasta cruzar la línea de meta.

Cuando Jim Pomeroy obtuvo el mejor tiempo en los entrenamientos de la primera prueba del Campeonato del Mundo, todos pensaron que había sido un error de cronometraje

La hazaña le valió unos cuantos récords: era el piloto más joven que ganaba una prueba del Mundial y el primero que lo hacía en su debut. También era el primer vencedor americano. Y daba a Bultaco su primera victoria en un Gran Premio de motocross.

Con el tiempo los pilotos norteamericanos se han convertido en los dominadores de la disciplina, pero Jim Pomeroy, con una Pursang, fue el primero de todos.



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